Docente Víctor Timaná sostiene que es necesario una agricultura urbana para la seguridad alimentaria

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Ing. Víctor Hugo Timaná Paz
Artículo/ Ing. Víctor Hugo Timaná Paz / Docente de la Facultad de Agronomía  – UNP

Difícilmente nos hubiéramos podido imaginar a inicios del año 2020; cuando le dábamos la bienvenida a este nuevo año, augurando paz y prosperidad; que al día de hoy, estemos viviendo a nivel mundial, con la angustia, miedo e incertidumbre por el COVID-19.

Por la conectividad de las personas, este virus empezó a diseminarse rápidamente por todo el mundo y la Organización Mundial de la Salud (OMS), lanzo la alerta de una pandemia. El 16 de marzo, el gobierno Peruano anunció un Decreto Supremo que declaraba Estado de Emergencia Nacional, originando en muchas personas el instinto de supervivencia, conducta donde las personas buscan preservar la vida, la salud y alimentación.

En tal sentido, una de las mayores preocupaciones de las personas, es alimentarse, por lo que tienen que concurrir a los mercados locales, para abastecerse, siendo estos un potencial foco infeccioso, para adquirir el covid-19.

Afortunadamente el virus no bloquea caminos o no es un agente que ataque a los cultivos y los destruya, además los agricultores siguen siendo la gran reserva humana que proveen los productos agrarios.

Sin embargo ante un inminente cambio climático (escasez de agua en varios lugares del mundo, fenómenos extraordinarios), crisis económicas, restricciones en los traslados, fronteras cerradas, debemos estar preparados y desde el punto de vista agrícola, es necesario que en nuestros hogares, podamos adoptar la cultura de la huerta, como lo hacen varios de los países mediterráneos, como Italia y España, donde es muy común observar en los jardines y en los lugares destinados a estos, como los balcones de las casas, la siembra de brócoli, papas, tomates, vainita, pimientos, cebollas, perejil, menta, basilico, perejil, romero y muchos otros cultivos, de acuerdo a la región y la estación del año.

Independientemente del trabajo y/o profesión que tengan las personas, cultivan sus propios alimentos, que complementan y en muchos casos forman parte de su propia canasta familiar, lo que también les ayuda a pasar la cuarentena como actividad de distracción y para la preparación de sus alimentos.

En nuestra región Piura, se presentan las condiciones climáticas para cultivar todo el año una gran variedad de productos, los cuales pueden ser cultivados con consejos y prácticas sencillas en el manejo del agua y del suelo. Las universidades pueden  colaborar con elaborar cartillas técnicas que puedan ser difundidas y por intermedio de instituciones gubernamentales, ONGs y la empresa privada se puede dotar de semillas a familias de escasos recursos económicos, lo que conllevaría a una práctica, para contar con alimentos sanos (principalmente hortalizas) y de calidad, lo que también colaboraría en la no propagación del virus, al permitir que las personas tengan una actividad donde producen alimentos y consecuentemente poder quedarse en casa.

La seguridad alimentaria debe ser una prioridad en las familias, en tal sentido se debe pensar en el desarrollo de la agricultura urbana, con la finalidad de contar con alimentos en nuestro propio espacio, siendo además una actividad para generar integración familiar, educación ambiental, terapia física y mental.

Comprender la situación que estamos viviendo, es esencial para tomar acciones en  lo que debemos hacer, una vez pasada esta situación de aislamiento social, debemos retomar nuestras costumbres, valorizar nuestros productos agrícolas locales y sobre todo una adecuada calidad de vida en la nutrición y alimentación.